Dios aprieta pero Jesús siempre gana
En mis reuniones con Jesús (si, ese Jesús que estan pensando) solemos jugar cartas, vaya que el maldito es bueno, comienzo a dudar sobre si solo tiene suerte, si yo soy muy malo o es un genio contador de naipes. Me gustaria verlo jugar contra Bond, pero el Bond de Connery, el de Craig es muy endeble y Moore, bueno, haría cualquier tipo de broma.
Como sea, durante esas reuniones suele tocar Oasis. ¿No creerían que los bastardos se negarían a tocar para él o si? Suelen discutir y beber demasiado antes de llegar a Live Forever, la cual apenas es el quinto tema en el setlist. Los amantes del vino la pasarían bien ahí dentro, yo, bueno, no lo sé, me decanto por otro tipo de placeres.
Volviendo al tema, después de jugar al poker debatimos sobre deportes. A "Sus", como yo le digo, no le agrada nada que LeBron se haga llamar El Rey, y no lo culpo. Pero vamos, hablamos de su majestad. Para su mala suerte, no es muy bueno; falla demasiados triples y descuida su defensa, supongo que jugar con sandalias no ayuda.
Después llegan las mujeres. No, no crean que hay desnudistas (aunque admito que una vez fuimos a un Club a las afueras del paraíso), me refiero a que hablamos sobre ellas. Le cuento que estoy enamorado, solo que siempre de una mujer diferente, ya ni siquiera opta por preguntarme su nombre. Él se decanta por la monogamia, habla sobre amor y la vida en pareja, lo cual tiene sentido.
Ambos pasamos mucho tiempo solos, por lo que nos es fácil entendernos. Su padre es algo estricto, a pesar de tener un reino, no puede hacer gran cosa. Todo el día recibe quejas, mientras hace labores domesticas. Por mi parte, el trabajo demanda mi atención. Somos amigos, pero no recibo un trato especial. Salvo por aquella ocasión, aunque no quieren saberlo.
Al final del día nos despedimos sin efusividad, regresando a nuestras labores y admitiendo mi derrota. Llegando a casa le escribo un par de mensajes. Él no contesta, nunca atiende.
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