El sexo está sobrevalorado

Acostando, con la mano un poco sucia y regresando del cielo, donde permanecí por algunos segundos, me siento solo, algo triste y con una claridad que poco antes no existía en mis ojos. El sexo está sobrevalorado. Es así y no hay nada que hacer.

Mientras que los típicos “ninfómanos de sillón”, aquellos que presumen ser los amos y Dioses del sexo, se esmeren en hacerle creer al mundo que dicha acción es la octava maravilla del mundo, podríamos empezar por el hecho que antes que el, hay otras siete. No son mas que un montón de personas solitarias carentes de amor buscando refugio donde no deberían. 

Desde que comencé a ejercer la disciplina he tenido suficiente placer como para saber que no es ni siquiera una de las mejores cosas del mundo. Esta bien si te quieres hacer el importante, pero en el fondo, no es la gran cosa. 

Aunque, si me lo permiten, diré que hacer el amor es otra cosa. Una muy diferente, ciertamente. Diferenciándose entre si por el final que provocan ambos. El amor es paz. El sexo, retrasar la infelicidad, siendo momentáneo, pasajero y perdiéndose en la fugacidad de encontrar a una nueva pareja. Mientras tanto, el amor trae consigo algo que jamás podremos explicar. Misterioso, perdurable y agradable. 

Y sin embargo, debo admitir que es una de mis acciones preferidas. Me encanta fornicar. Soy un amante de las mujeres y sus placeres más carnales. El hecho es que, en ocasiones, suelo enamorarme, dándome cuenta que prefiero pasar el resto de mis días con una sola mujer que con decenas de ellas. 

El sexo está sobrevalorado, pero no están preparados para entenderlo. Así que, mientras lo hacen, forniquen todo lo que puedan, porque, en el fondo, sabemos que me darán la razón. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Decisiones y responsabilidades

Dios aprieta pero Jesús siempre gana